January 23, 2016

Por Cali Mercedes


No existe día en que yo no mire a Cali Mercedes y me pregunte que sería de mi vida sin ella.  Recuerdo como pensé su nombre y pregunté, analicé y busqué sus comidas, sus treats y sus juguetes. Recuerdo como nos preguntamos si era una buena idea traerla a casa. Si hacíamos lo correcto. No nos equivocamos.

Así todos los días le pregunto (y juro que ella me contesta) ¿dónde estarán sus bebes? Me preguntó cuánta hambre pasó, cuanta lluvia aguantó, cuántos partos tuvo. Es inexplicable porque me causa una alegría inmensa tenerla conmigo y una melancolía imaginar cuánto sufrió.

Hace un año nuestra vida dio un giro inesperado. No teníamos claro como lo haríamos, pero le abrimos las puertas a una criaturita que de solo mirarnos, nos enamoró. Es el amor hecho perro. Tiene todo el amor del mundo por dentro y no teme ofrecerlo o en muchos casos imponerlo. Es increíble ver como un animal no tiene miedo de dar tanto amor mientras que los humanos andamos la vida ocultando amores y evitando amar demasiado. Pero con Cali puedes ver que ser excesivamente amoroso, en realidad no tiene nada de malo.



Todos los días veo animalitos abandonados a su suerte en la calle. Perros, gatos, gallos, pollitos, caballos... En fin, animales que fuera de su habitat regular, sin su manada tienen que adaptarse al ambiente en el que viven. Pero es la indiferencia y en muchos casos la crueldad del ser humano la que sorprende.  El pensar que ni modo, que sobrevivan como puedan. Eso y llegar a casa a ver a Calita me rompe el alma.

Yo se que como individuos es imposible solucionar el problema, pero creame TODOS podemos hacer algo. Dar comida, operar a los nuestros, cuidar de lo que tenemos, no abandonar y darle la mano a los cientos de rescatistas, a los santuarios, albergues y foster que están dando la milla extra. No cuesta mucho y realmente alegrará su alma.

Cali Mercedes y sus travesuras, sus miraditas, sus loqueras, le dan brillo a mis días. Es el complemento perfecto que faltaba en este hogar. Le doy gracias a Dios por ella y espero que me permita disfrutarla toda la vida y un mes más.


Feliz aniversario Caliculita de mi corazón. Tu llegada ha sido el más tierno regalo y la confirmación de que Dios existe y está presente en todo.



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