Nos falta y
mucho. Los anuncios de la debacle es el cuento típico del lobo que venía,
venía, venía y llegó y nos mordió. Pero aún nos falta mucho. Con esto no me
refiero a que nos faltan más gastos, más degradaciones, más aumentos, más
despidos y más malos ratos, eso creo que todos lo sabemos. Yo me refiero a como
pueblo y claro, como individuo.
Nos falta
aún entender que las causas que nos llevaron a esto las permitimos nosotros. Nosotros
como individuos decidimos ignorar los avisos y continuamos viviendo la vida “carefree” con el mantra de “I live where you vacation” con la
medalla y la mesa de domino en la esquina cada día de elecciones, pensando que es
un día feriado y que el voto nada logra.
Pues SÍ, lo
que tenemos en muy gran parte nos lo ganó el voto. El voto no dado, el voto
dado por que el nene joven y lindo me sonrió en la papeleta o meneó mal que
bien las caderas en el cierre de campaña, el voto dado porque mi abuela dice
que todos tenemos que ser de tal o cual partido. El voto que diste por que
querías ser parte de la caravana. En fin, que nuestro derecho a escoger lo
tuvimos y escogimos MAL y nos toca asumirlo, internalizarlo y dejarnos de
boberías y llantos vacíos.
También nos
falta ponernos en cintura como sociedad. En un país rodeado de recursos
naturales, donde la cantidad de ciudadanos graduándose de estudios superiores,
bachilleratos y post grados, supera por mucho a otros países, permitimos que
nos dijeran que mejor trabajar en el gobierno porque eso era pa’ 30 años y
nadie me bota. No dimos ni un tajo más porque solo miramos el “comfort”. Nos
quedamos en el ay bendito y nos conformamos con lo poquito. Entonces la cosa
fácil siempre nos llamó la atención y ahora se puso la cosa dura, grande y
pelúa y nos quedamos como gallinas sin cabeza.
Nos falta dejar
el orgullo mal infundado. Tendríamos que aprender de tooodos esos dominicanos
de los cuales se han mofado. Porque los vimos trabajando la construcción,
arreglando las tuberías, limpiando las casas y criando los hijos de otr@s y
pensamos bahh son tan pobres. Pero, ¿saben qué? son esos
hermanos los que ahora no temen porque vinieron de pasar la verdadera salsa y
el guayacán. Se rasparon las penurias, las hambres, la falta de recursos, de
trabajo y llegaron a trabajar. Claro, escogieron lo que
los boricuas rechazaron porque querían oficina con vista al mar y se fajaron en
eso y ahora saben subsistir y saben que son necesarios porque los de aquí no
aprendieron a reparar sus casas o a sembrar sus verduras y cocinarlas para su
familia.
Sí, porque para colmo en medio de todo esto, escucho a muchos tirar al
aire comentarios como; ¡ahora nos tocará recoger café y sembrar yuca!, como si
esto fuera una vergüenza o un crimen. Vergüenza nos debe dar la cantidad de
crímenes que hay o la falta de conocimiento de otros idiomas y las bajas de
estudiantes en las escuelas y la escasez de servicios médicos. ¡Eso da bochorno! No sabemos lo que es necesidad y de esos
los dominicanos sí saben y no solo eso, saben cómo salir de ella.
Así mismo
muchos latinoamericanos dejaron los pies en la brea batallando como inmigrantes
ilegales en mil países, (porque no todo es USA, saben) mientras nosotros nos
echamos fresco con el pasaporte americano y nos creíamos olvídate tú, seres
superiores. ¡Qué ilusos!

Nos falta
saber darnos la mano. Ser humanos. Que cuando usted lo dice con la boca es
fácil, yo soy un ser humano. Pero cuando vemos, las tazas de maltrato hacia
mujeres y niños, la cantidad de animales abandonados a su suerte, pateados y
moribundos, cuando miramos al vecino tirando gomas al río. Cuándo estamos en un
lugar público y el que está a tu lado no le importa ponerte la música a todo
volumen y cuando te ves peleando con tu vecino porque te cogió por algún
momento el parking. Veo que nos falta. Nos falta ponernos en los pantalones de
otro y entender que no somos únicos en el mundo. Vivimos en sociedad pero no
estamos actuando como tal. Después dicen que los gringos son fríos o que los
argentinos son comemierda. Pero en serio, miremos bien nuestras acciones
diarias y preguntemos, ¿estamos actuando como seres humanos?
Nos falta
ser agradecidos, porque tenemos lo que muchos desearían. Por esa misma línea
del “I live where you vacation” se nos olvidó que en efecto, somos bendecidos
en esta isla. Mientras muchos tienen sueldos mejores o casas más grandes,
nosotros no tenemos que vivir 10 meses encerrados entre nieve. Tenemos tierras
donde podemos sembrar y cosechar. Tenemos universidades acreditadas, escuelas
reconocidas para diversidad de materias e infraestructura moderna.
Pero lo más
que nos falta es reconocernos. Reconocer lo valiosos que somos, lo grande que
podemos ser. Nuestro mejor baluarte somos nosotros mismos. En una isla tan
pequeña, nos batallamos mundialmente con una buena cría de atletas, músicos,
científicos, diseñadores, actores, matemáticos. Sin contar los que se están
criando, los que están desarrollándose ahora mismo y son nuestro futuro en
potencia. Como boricua, somos ingeniosos, nos la sacamos muchas veces para
salir del hoyo y es eso lo que necesitamos. Necesitamos ponernos en orden,
alinearnos, tener coraje, que nos duela la cara de vergüenza para que no nos
vuelva a pasar, aprender lo malo y no mirarlo más. Como dicen en la calle, hay
que tirar pa’ lante.
Basta ya de
la quejadera, de ver la paja siempre en el ojo ajeno, de la vagancia. Dejemos
el no tengo, el no puedo. Sí tenemos y sí podemos. Si nos dejamos de espetarnos
en una silla esperando que sean las 6, que sea viernes o que lleguen las
vacaciones o Navidad. En su lugar vamos a levantarnos todos los días a apoyar
algo con énfasis. Vamos a adoptar una causa, los jóvenes, los deambulantes, los
niños, los enfermos, los recursos naturales. Vamos a hacerle frente a esto cuadrados
en postura como a los boxeadores que tanto les exigimos.
Vamos a
dejar de creer que alguien nos tiene que salvar. Vamos a dejar de pensar en que
todo lo tiene que resolver el gobierno de Estados Unidos, el gobierno de Puerto
Rico, el gobierno de Macondo. Pero si ya han fallado, ¿qué más necesitan que se
les demuestre?
Vamos a
exigirnos más a nosotros mismos y no esperar siempre que todo nos lo den. Vamos
a darlo todo por lo que tenemos. No podemos andar por la vida abandonando el
barco cada vez que la marea está turbia. ¡NO! Esa no es la actitud a tomar. Yo
no estoy criticando a los que se fueron. Ellos cada uno tienen razones
personales y muchísimas veces son muy válidas. A cada uno que se va, sabe que
le deseo todo lo mejor y con el corazón como pasa los veo irse con las
ilusiones de que sus sueños se vean realizados. Y así debemos despedirnos con
buenos deseos y ansias de volvernos a ver pronto. ¡Good for them, not for me! Déjese de criticar al que no está aquí, que muy probablemente está faja'o trabajando 15 horas al día con 5 días feriados al año y sin una familia abundante a donde llegar a comer arroz con habichuelas y enterarse de los chismes de barrio.Vamos, seamos sinceros, ¿quién no lo ha pensado alguna vez? Yo misma he dicho: ay puñeta Fuck it all!!!
Pero no,
nos toca crear un país del que nos sintamos orgullosos todos. Nos toca echar pa’
lante lo que anda jodido. Porque sí, porque cuando Marc Anthony o Ricky cantan
en otro país nos damos golpes de pecho y claro que se siente cabrón. Porque
cuando un atleta o un astronauta dice que tiene 1/8 de boricua, le buscamos la
mancha hasta en la planta del pie. Porque nos encanta vivir bronceados. Porque es
rico decir que aquí se inventó la Plena, la Salsa y el reggaetón. Porque I DO
live where you vacation y toda esa ñoña. Porque es nuestro deber de
ciudadanos, serlo y hacerlo.