Es justo y necesario que hable sobre este tema. Durante las pasadas semanas se han revelado casos de niños que en un pasado fueron víctima de abuso sexual por parte de miembros de la Iglesia Católica alrededor del mundo. Como siempre sucede a la vez que alguien se atreve a destapar la olla, salen todos aquellos que callaron sus verdades, desde colegios, coros de niños, feligreses, se han decidido a romper el silencio y hablar sobre la triste realidad que callaban.
Como era de esperarse, las confesiones han dado la vuelta al mundo, gracias en parte a los medios de comunicaciones, y han causado el furor de cientos de creyentes, no creyentes, católicos, protestantes, ateos, padres, madres, seres humanos pues... Cual terremoto, luego del cataclismo, han seguido suscitandose las réplicas y las consecuencias de los actos. A todo esto le sumamos, la debacle que ha venido sufriendo por pasados años la Iglesia Católica, cuando muchos de sus feligreses, inconformes por sus dogmas han preferido alejarse a buscar su fé en otros caminos. Además se habla de la escasez de seminaristas con intenciones de convertirse en sacerdotes.
En Latinoamérica, esto viene a sumarse al escándalo que protagonizó el padre Alberto cuando se descubrió que llevaba una relación sentimental escondida, claudicó a la Iglesia Católica, se unió a la Episcopal y se casó con su amada.
En ese momento, surgió el tema de la negativa de la Iglesia a ceder ante el celibato. Entonces ante los casos de pedofilia resurge el tema desde las catacumbas nuevamente.
Y como diría una canción de mi niñez: ♫ Una de estas cosas, no es como las otras♫
La Iglesia Católica Apostólica y Romana, por siglos ha sido conocida por guardar herméticamente secretos de interés para la población, de llevar a cabo prácticas conservadoras extremistas y sobre todo de resistirse a cambios radicales. Además, desde tiempos inmemoriables, esta Iglesia ha estado fuertemente vinculada a las posturas sociales, siendo el cristianismo una de las principales religiones humanas y dentro de la misma, el catolicismo siendo la principal, hasta entonces. Posturas de gobierno, salud, educación y estatus social se han basado en los dogmas católicos para permitir o prohibir ciertos actos.
Siendo así, a la Iglesia Católica, ocupa un puesto sino privilegiado, bastante reconocido en la sociedad civil. Por esto ante esta avalancha de sucesos, todos tienen una opinión que dar. Y no es para menos.
Al suscitarse estos eventos, personas alrededor del mundo han hablado, comentado, señalado y criticado las posturas de la Iglesia Católica y específicamente han insinuado que la negativa de ceder ante el celibato, es sino la razón, al menos la causa principal de actos como estos. Alegan a viva voz, que los sacerdotes tienen derecho a una vida sexual plena, pues esto es una necesidad fisiológica básica.
A esos va mi crítica. Yo entiendo que la sexualidad si es una necesidad que no se le puede arrebatar a nadie. Pero también entiendo que la iglesia no le ha arrebatado ese permiso a nadie. El que entra a un seminario con intensión de convertirse en cura/monja sabe que ser célibe es uno de los requisitos. Tiene todo el derecho de entrar o no. Así como el que entra al army sabe que puede ir al frente de guerra y morir o salir lesionado, nadie lo esta obligando. Dentro de la Iglesia Católica, hay otras posiciones de liderazgo que no requieren voto de castidad.
Cuando uno entra a un trabajo, se le exponen los riesgos, beneficios y reglas de este. El código de vestimenta, el salario, si hay que viajar, si te expones a enfermedades por solo mencionar algunas. El individuo decide si quiere o no pertenecer al grupo. Eso es libre albeldrío.
Con esto, aclaro que yo no estoy necesariamente de acuerdo con la postura de la Iglesia ante el celibato. Pero el atreverse a mezclar una cosa con la otra es además de ignorante, un daño a la sociedad. Los niños que fueron víctimas del abuso, no necesitan ideas absurdas corriendo por sus mentes. Igual un pedófilo no es justificable bajo ningún concepto. El decir que el voto de castidad ha provocado la enfermedad sexual de estos religiosos, es repetir el cuento de que las mujeres con falda corta provocan a los hombres o que los homosexuales se buscan que les de SIDA.
El que comete tal abobinable acto, merece todo el peso de la ley, de los hombres y el castigo Divino más adelante. No es justo que se pretenda responsabilizar a la Iglesia por tal asquerosidad. Por su silencio sí. Ese es el acto que todos debemos impugnar, si los funcionarios católicos, el Papa y el Vaticano conocían de estos hechos y callaron, pues también deben pagar además con verguenza y desprecio de los ferigreses.
En mi caso, fuí criada en la Iglesia Católica, bautizada, comulgada y hasta con primera comunión... Durante mis años de adolescencia, decidí que las doctrinas enseñadas, a mi entender, no concordaban en muchos aspectos. Por tanto, desde entonces he asistido a la Iglesia Protestante, en específico a la bautista. Sin embargo, no por esto crítico o señalo a los católicos. Entiendo que la comunión con Dios es personal y desde ese punto de vista solo Dios conoce la verdad, las iglesias son solo templos para congregarnos y conocer un poco más de la palabra. Es como una escuela, donde vas a aprender español o inglés, pero no significa que no tengas derecho a dudar si un maestro dice mal una palabra o califica mal un examen. O alguno de nosotros se quedo solamente con lo que aprendió mientras leía la cartilla fonética.
Yo no estoy de acuerdo en muchas de las posturas de la Iglesia Católica, incluso, me parece irónico e injusto que a mi madre por ser divorciada no se le permita comulgar, pero el Papa Benedicto XVI ante tanta acusación, continúe ofreciendo el servicio sacerdotal y celebrando misa. Eso para mí es reprochable.
Entiendo que la iglesia debe tomar acción al respecto, castigar a los responsables, revelar los nombres de aquellos que supieron y callaron y emplear tácticas para mantener a sus feligreses y brindar confianza y seguridad de que aquellos que obren con maldad serán expulsados.
La gente debe aprender que las religiones son solo unas guías para saber como podemos actuar ante situaciones de la vida y llevar paz en el corazón. Pero hay que separar el grano de la paja. No se puede confiar ciegamente en nadie, solo en Dios, en el espíritu de luz que nos habla directo al corazón y sin intermediarios y que algunos llaman conciencia. Los humanos, todos somos débiles, los pastores, rabinos, curas, monjes, monjas, capellanes entre otros, todos podemos caer en la tentación y ninguno tiene la respuesta final y firme sobre ningún asunto.
He dicho. Amén.

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